Si buscas bajar rápidamente la temperatura de una habitación, el aire acondicionado es el mejor aparato. Basta con poner la temperatura objetivo y esperar a que la alcance. Un ventilador, en cambio, lo que hace es, básicamente, mover el aire. Sí es cierto que puede venir muy bien para aliviar el calor, pero su funcionamiento es distinto. Ahora bien, combinar ambos puede ser muy útil.
Usar aire acondicionado y ventilador
¿Por qué podemos combinar ambos aparatos? El aire acondicionado lo que hace es generar aire frío, bajar la temperatura de una habitación. Por su parte, el ventilador nos permite dirigir ese aire a diferentes zonas donde nos interese. Así, si lo tenemos en una habitación más grande o incluso tenemos una puerta abierta que dé a otra más pequeña, podríamos distribuir mejor ese aire más frío.
La idea es poder colocar ambos aparatos en el lugar adecuado. Claro, el aire acondicionado va a ser más difícil, salvo que tengamos uno portátil; va a estar fijo en la pared. En cambio, un ventilador sí lo vamos a poder mover con mayor facilidad, a no ser que tengamos uno de techo. Lo vamos a poder colocar en un lugar estratégico donde podamos mover mejor ese aire frío generado.
Pero, ¿cómo nos ayuda esto a ahorrar energía? Si queremos enfriar más una habitación más grande o que ese aire llegue a otra más pequeña esté al lado, tendríamos que poner el aire acondicionado a mayor potencia. Eso va a suponer un mayor consumo, por lo que gastaremos más en la factura de la luz. Pero si nos ayudamos de un ventilador, vamos a poder distribuir mejor ese aire.
Ten en cuenta que el consumo de un ventilador es muy bajo comparado con un aire acondicionado. De hecho, lo habitual es que consuma entre 60 y 90Wh, mientras que un aire acondicionado suele consumir unos 1000Wh, aunque luego, una vez solo tiene que mantener la temperatura, pueda bajar bastante hasta incluso 200-300Wh según el modelo.

Ajusta bien la temperatura
Más allá de utilizar un ventilador junto al aire acondicionado para distribuir mejor el aire, algo que debes hacer es ajustar correctamente la temperatura. Esto es clave, ya que cada grado va a contar para gastar más o menos. De hecho, se calcula que cada grado puede suponer sobre un 7-8% más de consumo.
¿A qué temperatura poner el aire acondicionado? Los expertos coinciden en que lo ideal es entre 24 y 27 grados. Va a depender también de cuál sea tu nivel de confort y otros factores. Lo que sí está claro es que no debes poner el aire a 19 o 20 grados, por ejemplo. Siempre debe estar por encima de 22 y, a ser posible, por encima de 24 grados. Además, por la noche siempre puedes subirlo 1 o 2 grados, ya que realmente no necesitas tenerlo más bajo.
En definitiva, como ves puedes combinar un aire acondicionado y un ventilador para refrescar una habitación. Puede ser útil de cara a ahorrar energía, además de ayudar a alcanzar la temperatura y el confort adecuados. Si utilizas la domótica, asegúrate de que el Wi-Fi del router funciona bien y vas a poder controlar estos aparatos mejor.




































