Mauro Piccini, fundador de Piccini Boats, comparte la historia de cómo transformó una pasión por la náutica en un emprendimiento que hoy marca la diferencia en el mercado de embarcaciones de alta calidad. Piccini detalla los desafíos, aprendizajes y logros de un proyecto que nació casi como un capricho personal y que hoy apunta a competir en mercados internacionales.
Un sueño que se convirtió en empresa
«Todo empezó con un deseo de mi padre de construir un barco para ir a pescar con amigos. Quería algo funcional, pero también fue una oportunidad para combinar mi pasión por la náutica con mi obsesión por los detalles», recuerda Piccini. Así nació la idea de fabricar una lancha con características únicas, orientada a un uso práctico pero también enfocada en la calidad y el diseño.
De un taller modesto a un negocio en expansión
Aunque Mauro ya dirigía Indusplast, empresa familiar dedicada a materiales compuestos, Piccini Boats fue un desafío nuevo. «Empezamos alquilando un galpón muy básico para modelar y matrizar. No teníamos grandes recursos, pero sí muchas ganas», explica. La financiación inicial provino de sus ahorros personales, complementados con la venta de objetos personales, como un auto de colección, y la colaboración de un proveedor amigo.
El proceso no fue sencillo. Después de dos años de trabajo, la primera lancha fue terminada, pero no cumplía con sus estándares estéticos. «Decidimos rehacer todo desde cero. Fue un momento crítico, pero necesario para garantizar la calidad que queríamos ofrecer», confiesa.
Crecimiento sostenido y hitos destacados
Hoy, Piccini Boats ha crecido exponencialmente: pasó de fabricar 12 lanchas al año a 130 y amplió su catálogo a ocho modelos, con tres productos más en desarrollo. Uno de los hitos clave fue la incorporación de tecnología, que redujo los tiempos de producción significativamente. «La primera lancha nos llevó cuatro años; ahora podemos fabricar una nueva en menos de un año», comenta con orgullo.
Otro logro fue la invitación a la feria de Düsseldorf, donde su embarcación fue utilizada como ejemplo de desarrollo en software de realidad virtual. «Mostrar nuestro producto en un evento internacional fue muy gratificante», señala. Además, la alianza con Honda les permitió equipar sus lanchas con motores de alta calidad y ofrecer servicios exclusivos en Córdoba.
Planes a futuro
El objetivo más ambicioso de Piccini Boats es lanzar un barco de 36 pies en 2025. «Es un proyecto en el que llevamos tres años trabajando y que busca posicionarse en mercados internacionales«, asegura. A corto plazo, la empresa también planea diversificar sus componentes de embarcaciones y ampliar las opciones de personalización para sus clientes.
Lecciones para emprendedores
Para Mauro, emprender es un camino lleno de retos. Destaca la paciencia, la estrategia y la perseverancia como habilidades indispensables. «El proceso puede ser duro, pero cada etapa es una oportunidad para crecer», reflexiona. También subraya la importancia de la confianza y la escucha dentro del equipo: «Nadie puede lograrlo solo. Un gran equipo es la base de cualquier éxito».
Un 2025 prometedor
Con proyectos de expansión y lanzamientos programados, Mauro Piccini se muestra optimista sobre el futuro. «Estamos listos para seguir creciendo, y quizás este año venga con una sorpresa adicional», comenta. Lo que comenzó como el sueño de un padre y su hijo, hoy es una empresa que combina pasión, innovación y excelencia, marcando un rumbo destacado en la industria náutica.





































