La sorpresa de cada fin de semana es cómo los equipos grandes, aun sin jugar partidos definitorios, consiguen movilizar más de 50.000 personas a sus estadios. Claro que, después de lo que logró Franco Colapinto, toda comparación quedará chiquita: se hablaba de 500.000 espectadores y no solo se cumplió con la expectativa, sino que se fue más allá y la cifra llegó a 600.000, tal como le informaron desde el Gobierno de la Ciudad a Olé. Los fierros siguen siendo una pasión argentina, y la Fórmula 1 -que este domingo fue Formiles Uno- es donde más se ve reflejado.
Este país nunca había gozado de un espectáculo de este estilo con un argentino a la cabeza (se explica, en parte, por los 23 años que pasaron sin pilotos nacionales en la grilla). Por eso, era de esperarse que fanáticos, seguidores y argentos que apoyan a sus compatriotas sin importar la disciplina se acercaran al trazado palermitano para acompañar a quien nos reconectó con la Máxima.
“No hubo acampe, pero la gente empezó a hacer fila desde las cuatro de la mañana”, le comentó uno de los trabajadores de seguridad a este diario. Así fue que, para cuando los canales de televisión empezaron a transmitir imágenes en las zonas aledañas, ya había colas interminables entre las avenidas Figueroa Alcorta y Libertador. No habrá habido un censo, dado que el ticketing era cortito, pero entre la venta de entradas y el espacio que se brindó para los ingresos gratuitos -que fue rellenado sin problemas- se puede calcular que la cantidad de espectadores superó holgadamente el medio millón.
La sorpresa de Colapinto por la tremenda cantidad de público
Por esta cifra, mientras miraba al público y le agradecía por haberse acercado, Colapinto celebró la marca que por entonces se conocía estimativamente: “¿500 mil personas vinieron? Es récord. Lo tenía Silverstone con 500 mil. pero en tres días. Les agradezco a todos, es increíble. Veo a gente colgada de todos lados, ja”.
La enorme cantidad de público se vio reflejada, entre otras cosas, en la venta de merchandising, que voló como pan caliente: hubo remeras básicas que partieron desde los $50.000, gorras oficiales a unos salados $120.000 y buzos que ascendieron a $205.000. Los que no estaban comprando, jugaban en el simulador, cambiaban ruedas o escuchaban música frente al escenario. Miles de cosas para hacer para Formiles de personas.

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