Llegan cambios bruscos de temperatura en una parte importante de España. Vamos a pasar de días relativamente frescos para la época del año en la que estamos a días con temperaturas muy elevadas, de incluso pasar de 37 y 38 grados en determinadas zonas. Esto va a hacer que, en muchos casos, tengamos que poner el aire acondicionado por primera vez este 2026. Por ello, vamos a darte algunas recomendaciones.
El objetivo es que utilices el aire acondicionado sin que ello suponga consumir en exceso electricidad. A veces, simplemente con realizar pequeños cambios o ajustes podrías lograr un ahorro considerable. Te hablaremos de ello en este artículo.
Evita excesos con el aire acondicionado
Ten en cuenta que el aire acondicionado es un electrodoméstico que puede tener un gran consumo. De hecho, todo lo que sirva para enfriar o calentar lo tiene. Si es un aparato antiguo, si está mal configurado o tiene algún problema, ese gasto de electricidad puede dispararse.
Limpia los filtros
Los filtros pueden acumular polvo, grasa y suciedad en general durante los meses en los que no has estado utilizando el aire. Esto puede hacer que se reduzca el flujo de aire, obligue al compresor a funcionar a mayor potencia y, en definitiva, va a consumir energía. Por ello, es clave que lo limpies antes de empezar el verano.
También puedes revisar la unidad exterior para comprobar que no haya hojas y suciedad en general. Cuidado con tener las rejillas obstruidas, por ejemplo.
Ponlo en modo ventilador previamente
Si llevas tiempo sin utilizar el aire acondicionado, puede estar bien ponerlo a modo de prueba durante unos minutos. No lo pongas en modo aire acondicionado, sino que podrías simplemente ponerlo en modo ventilador. Esto permitirá comprobar que funciona bien y que no hay nada extraño.
Además, esto también podría ayudar a limpiar las rejillas y a lograr que el aparato esté listo para cuando vayas a ponerlo a enfriar tu casa.
Revisa el aislamiento térmico
Por supuesto, para poder ahorrar energía debes revisar el aislamiento térmico. Es importante que no haya intercambio de aire caliente en tu vivienda. Por ejemplo, si tienes las ventanas o alguna puerta abierta, eso va a hacer que entre aire más caliente de fuera, por lo que vas a tener que consumir más energía para mantener la casa fresca.















