Si haces un test de velocidad de Internet, es posible que tengas resultados inferiores a la tarifa que tienes contratada. Entran en juego múltiples factores como es la cobertura, los dispositivos que utilices o incluso el tipo de cable. En este artículo vamos a hablarte de un pequeño detalle que deberías tener en cuenta. El objetivo es que puedas aprovechar al máximo la tarifa de Internet que tienes contratada.
En caso de que conectes tus dispositivos por cable a Internet, es esencial que te asegures de estar utilizando el tipo adecuado. Si cometes algún fallo aquí, podrías tener problemas para alcanzar la máxima velocidad y estarías limitado. Un pequeño cambio puede hacer que la velocidad se dispare.
Elegir el cable adecuado, clave
Cuando conectas tus dispositivos a Internet por cable Ethernet, necesitas tener un tipo de cable que realmente soporte la velocidad que tienes contratada. En caso de que utilices Fast Ethernet, vas a estar limitado a un máximo de 100 Mbps. En la práctica realmente te llegarán 90-95 Mbps cuando hagas una prueba, en muchos casos.
Ahora bien, si cambias ese cable por uno de tipo CAT 5e, la categoría mínima para tener Gigabit Ethernet, la velocidad que podrías alcanzar es de hasta 1 Gbps. En la práctica, podrías pasar fácilmente de 500-600 Mbps, siempre y cuando tengas contratada una tarifa que ofrezca esa velocidad.
Los routers actuales vienen con cables que admiten, al menos, Gigabit Ethernet. Sin embargo, podrías tener una instalación cableada en casa más antigua. Tal vez tengas cables que vayan de una habitación a otra donde conectes una televisión, ordenador o cualquier otro aparato por cable. Si no has cambiado esos cables en muchos años, podrías tener una velocidad limitada.
Si tienes un router moderno que ofrezca una gran velocidad, además de dispositivos que admitan también una buena velocidad, pero tienes cables antiguos, se produciría lo que se conoce como cuello de botella. No podrías tener más de 100 Mbps y, en la práctica, incluso podría ser algo menos.



















