La Selección Argentina peleó hasta el final pero perdió ante España, el nuevo campeón del Mundo.

Gol de Ferrand Torres a los 106 minutos para el 1 a 0 de la Roja. Expulsaron a Enzo Fernández sobre el cierre del tiempo regalmentario. Heroicidad pura del equipo de Scaloni y Messi. No pudo ser.

Protagonista y decidida, la Selección Argentina capitaneada por Lionel Messi, llegó a la final del Mundial en la que enfrentó a España en el Met Life de Nueva Jersey, Estados Unidos. Y el bicampeonato no pudo ser. Aguantó el 0 a 0 en tiempo reglamentario y contra un rival superior, casi sin crear peligro y con Emiliano Martínez como figura. Y en el suplementario y con 10 hombres, por la expulsión de Enzo Fernández, el gol de Ferrand Torres a los 106 minutos le arrebató la ilusión. No así la imagen de heroicidad.

Con el orgullo del campeón y el amor propio que distingue a esta selección, Argentina dio pelea hasta el final, pese a las adversidades y a que no sostuvo el nivel de la semifinal. Por esos atributos mantuvo el cero en la primera parte de la prórroga, pero en en el inicio de la segunda mitad una pelota llovida, entre “Dibu” Martínez Molina, la devolvió hacia el medio Nico Williams y Torres hundió la red.

Contra todo, el bravío equipo Albiceleste fue a vender cara la derrota, y teminó acorrolando a la atildada España, que ni con superioridad númerica consiguió frenar esos arrestos de león herido. Y en la última de la final, con Messi empujando y poniendo lucides al mismo tiempo, vino la acción en la que le quedó a Giuliano Simeone en el punto del penal, y la tiró por arriba. Nada cambiaría la historia. La Selección se fue con la dignidad del campeón, que cedió el título a un retador magnífico. Y aún así, nada lo despojará de su gloria.