
El abogado de una de las personas detenidas por el femicidio de la adolescente arremetió y denunció una red de explotación, señalando oscuros vínculos.
Esta teoría desplaza el foco de un hecho aislado hacia una problemática estructural que involucra redes de trata. Para la defensa, la complejidad de la causa responde a intereses que exceden lo ocurrido en la casa de calle Juan del Campillo, barrio Cofico.
Medina Allende señaló que el trasfondo del caso es la explotación sexual de menores. En sus declaraciones, vinculó directamente el entorno del crimen con una organización denominada “Wachitas”.
“No habría el lío que hay en esta causa si no las hubiera (conexiones políticas)”, sentenció el abogado en diálogo con el programa Solo una vuelta más, de TN. Según su visión, existen sectores del poder local que intentarían evitar que la investigación profundice en esta línea.
La querella, por su parte, mantiene la presión para que el fiscal Raúl Garzón no se limite a los cuatro detenidos actuales. La abogada Fernanda Alaniz insiste en que Agostina merece una “verdad completa” y no una justicia a medias.
Testigos protegidos y denuncias cruzadas
En medio de este clima de tensión, cobró relevancia la figura de “Carla”, una testigo protegida que aportó datos sobre el funcionamiento de estas redes en Córdoba. A pesar de su colaboración, los abuelos maternos de la víctima la denunciaron penalmente por difamación.
Sin embargo, Medina Allende reveló que existen al menos 17 testimonios que respaldarían los dichos de la mujer. “La quieren callar porque decidió no ser cómplice”, advirtió, denunciando que la testigo sufre amenazas sistemáticas.
La Justicia enfrenta, ahora, el desafío de determinar si el femicidio fue el eslabón final de una cadena de abusos sistémicos. En el expediente también surgió el misterio de un hombre identificado como “Pablo”, a quien la querella ya pidió citar a declarar.
















