Eugenia Almeida reseña “Pequeños grandes mundos”, de Ivanke y Mey

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Eugenia Almeida reseña “Pequeños grandes mundos”, de Ivanke y Mey

Ivanke y Mey se conocieron dando talleres de arte en
las escuelas. Cuentan que primero fueron amigos y que después se enamoraron y
se convirtieron en “compañeros de sueños”.

Uno de esos sueños era conocer en persona a niños de
distintas partes del planeta, acercarse a ellos, a su mirada, a su punto de
vibración.

Así fue como esta pareja de maestros e ilustradores
viajó por 32 países en 4 continentes y llevó a cabo talleres de arte con más de
10 mil niños.

Dos jóvenes recorriendo los mapas con sus herramientas
de trabajo que también son, de alguna manera, sus juguetes de niños grandes. En
las mochilas lo primero que guardaron fueron los lápices, el papel y “todo lo
que sirva para pintar y dibujar”.

Cada vez que llegaban a un lugar compartían con los
niños imágenes de las comunidades que ya habían visitado, poniendo en común lo
que habían conocido.

“Pequeños grandes mundos. La vida en dibujos” recupera esa bellísima experiencia. El libro es ideal para los niños pero también para los adultos. Aquí podemos asomarnos a relatos, fotos y dibujos que surgieron en las regiones más disímiles.

La tribu guerrera de los Mursi, cuyos integrantes
expresan sus estados de ánimo a través de los diseños que hacen sobre sus
cuerpos. Las mujeres constructoras de casas en Tanzania. Isaack, el niño que es
hábil para escaparse de los leones. El día de los muertos en México. Los chicos
Awajún, que viajan en canoa a visitar a sus padres cuando no hay clases. Un
camión decorado, un monasterio budista y una familia de tigres en Nepal. Los niños
de Camboya jugando a piedra papel tijera. Un viaje en camello. Los animales
sagrados para los mayas. Matos, el niño artista que dibuja las paredes de su
casa. Un rito de iniciación en la tribu Hamer. La hospitalidad de los
palestinos. Una comunidad gitana en Budapest. Los chicos que meditan antes de
entrar a clases en Tailandia. La tribu Aari, en Etiopía, sorprendidos ante una
foto del Glaciar Perito Moreno porque nunca antes habían visto hilo. Familias
de migrantes en Berlín y en Turquía. Todo se mezcla en “Pequeños grandes
mundos”. Todo se encuentra y devela una armonía creada en la variedad, en la
belleza que puede haber en las diferencias.

Los dibujos, las charlas y los encuentros recorren
temas muy diversos: el arte, los miedos, el valor, las desigualdades, las
tradiciones, la discriminación, la guerra, los dioses, la familia, la
naturaleza, los sueños, los juegos, las migraciones y el trabajo.

Un libro que se convierte en una bitácora dibujada, en el relato de un viaje en el que Ivanke y Mey descubren (y nos ayudan a descubrir) que “el mundo es un lugar mucho más amigable de lo que a veces nos cuentan”.

Eugenia Almeida