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La despedida a Enrique Symns, el rostro de nuestra contracultura
El escritor y periodista falleció a los 77 años. Fundador de la revista «Cerdos y Peces», fue monologuista de los primeros tiempos de los Redonditos de Ricota: «Me obligué a vivir como escribía, eso me hizo mejor persona».
No niega haber hecho «cualquier canallada» en su juventud, donde llegó a definirse como «ladrón de autos». Sus formas lo llevaron a pasar un tiempo en la cárcel después de dispararle a un carnicero y a la extrema pobreza.
Sensible con las vivencias de las minorías, cuestionó siempre que el periodismo «hable con los psiquiatras antes que con los locos» para tratar una temática como la salud mental.
Convivió con la diabetes en sus últimos años, desaparecido de cualquier escena pública.
‘Cerdos y Peces’ fue la revista de «este sitio inmundo» durante dos décadas. Ese es el nombre que lleva el documental de Agustina Paz Frontera, de la Universidad Nacional Tres de Febrero.
Allí se narra la historia de «Huguito», un lector fanático.
Fue periodista de oficio con una filosa pluma y también referente del under porteño. Ejerció como Jefe de Redacción de Satiricón, Eroticón, Pan Caliente y El Porteño. En Chile fundó también un par de periódicos entre fines del Siglo XX y principios del presente.
Como monologuista su voz fue reconocida en los primeros tiempos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pero también lo hizo con Los Piojos y Bersuit Vergarabat.
En 2005 publicó su autobiografía, titulada «El señor de los venenos». Hace unos meses, el periodista Hernán Casciari hizo una reedición que sirvió para colaborar con Symns.
Entre las pocas amistades que se interesaron por su salud en los últimos tiempos se cuenta a Andrés Calamaro.
Su participación en «Mosca de bar», pieza de Dos Minutos, también es recordada por ser parte de una auto-definición por excelencia.




































