Criptomonedas: ¿una solución para la economía argentina o una moda pasajera?

Hace ya más de diez años que las criptomonedas circulan en el plano de la economía nacional. La llegada del Bitcoin, por allí por el 2009, aparentaba tener que ver más con una moda, una tendencia para los paladares dulces del sector de inversión. Sin embargo, durante los últimos cinco años se ha registrado una notable adopción de criptomonedas en la Argentina; las divisas digitales han pasado a ser una alternativa en el medio del trepidante declive económico.

La empresa estadounidense ChainAnalysis se encarga de analizar el uso de criptomonedas en distintos países según el volumen de transacciones reportados por los distintos proveedores de servicios. Los resultados arrojados sobre el 2023 posicionan a la Argentina como el segundo mercado más grande de la región, seguido de Brasil. De hecho, según los expertos, el uso de criptomonedas en América Latina se triplicará este año.

Su popularidad va en alza y, en paralelo, las autoridades bosquejan acciones para interferir en la regulación del área. No fue hasta este año que la Comisión Nacional de Valores (CNV) implementó el Registro de Proveedores de Servicios de Activos virtuales (RPSAV), un programa que busca combatir el lavado de activos. Su creación insta a pensar que las transacciones con criptomonedas son una materia en pleno desarrollo, que trasciende una moda pasajera.

Argentina en apuros por no quedar en la “lista gris” del GAFI

El Registro de Proveedores nace como respuesta a la presencia del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) que desembarcó en territorio argentino durante el mes de marzo del corriente año. La Argentina fue anoticiada sobre las consecuencias que podría acarrear para el país el no contar con una norma regulatoria para las empresas que comercializan con criptomonedas. En climas de tensión por evitar quedar adheridos a la “lista gris” de países vulnerables a delitos de lavado de dinero, las autoridades crearon el RPSAV.

La búsqueda de una más rigurosa regulación evidencia el asentamiento de este mercado financiero en Argentina y les otorga un valor oficial a las divisas digitales. La norma tuvo un impacto positivo en algunos sectores del empresariado que consideran al Registro de Proveedores un respaldo legal y regulatorio beneficioso para la recepción de nuevas inversiones en el rubro.

Por otro lado, el abordaje regulatorio afianza a los individuos que identifican una aprobación de las criptomonedas por parte de las autoridades estatales. Aunque la regulación de la CNV puede parecer una interferencia para un mercado que se jacta de operar de manera descentralizada, la realidad es que motoriza su uso en un país ávido por encontrar caminos que brinden algún tipo de solución a la grave crisis económica.

La confianza de los usuarios es la clave para la supervivencia del mercado cripto

Con el anuncio de la suba de tarifas a partir de septiembre los ciudadanos se ven envueltos en una fragilidad que disminuye las expectativas esperanzadoras sobre los años venideros. Tal vez, este sea uno de los motivos por los cuales se proyecta un abrupto aumento en el uso de criptomonedas. La alternativa a una inminente inflación es, cada vez para más argentinos, el viraje hacia otra estructura financiera; el mercado cripto.

Los usuarios reposan en un sistema que consolida sus bases año tras año. Sin dudas, la volatilidad es un problema característico del mundo de los activos digitales. Aun así, no pareciera ser riesgo suficiente para obstaculizar su crecimiento. Los analistas y profesionales de la industria financiera señalan que la confianza es el secreto y la gema fundamental para el alzamiento de los nuevos mercados.

El valor de las criptomoneads radica exclusivamente en el consenso que estas tengan en la población. Las grandes como Bitcoin llevan años tejiendo una labor para insertarse en el entramado social, no solo en el área de inversores, sino también en el sistema de transacciones que los individuos realizan todos los días. Poco a poco, las monedas digitales han logrado instalarse en el vocabulario común; Bitcoin, que hace algunos años era un significante vacío, hoy ya es una palabra popular.

El futuro es criptográfico

Aunque el asentamiento de este modelo financiero no da signos de ser una moda pasajera, tampoco se traduce como una solución para la economía argentina. En tiempos de crisis e incertidumbre, los argentinos se aferran a aquellos sistemas que les inspiran más confianza; sin dudas las gigantes como Bitcoin cumplen un rol fundamental en este escenario, no obstante, todavía les queda mucho camino por recorrer.

Los especialistas predicen una adopción masiva de las criptomonedas, pero para ello se requerirá de tiempo y madurez. Quince años han pasado desde el nacimiento de Bitcoin y, aunque puede parecernos un período de tiempo considerable, no lo es para un sistema tan revolucionario. Las regulaciones, la volatilidad y la feroz competencia son variables desafiantes que interferirán en el desarrollo de la industria cripto; una alternativa financiera que ancla nuevas posibilidades en una Argentina con sed de progreso.