La Fundación Mediterránea publicó un análisis detallado del proyecto de presupuesto para 2025 de Javier Milei, destacando su enfoque en la continuidad del ajuste fiscal que se ha implementado durante 2024. La propuesta no solo busca preservar el equilibrio fiscal alcanzado este año, sino que introduce una regla fiscal clave para manejar posibles desvíos en la recaudación. Esta iniciativa se alinea con el objetivo de consolidar la estabilidad económica y reducir la inflación, una de las mayores preocupaciones del actual gobierno.
Equilibrio fiscal por segundo año consecutivo
El proyecto de presupuesto plantea mantener tanto los ingresos como los gastos del Estado, medidos en términos del Producto Bruto Interno (PBI), en niveles similares a los de 2024. Esto se traduce en una reducción del gasto público del 29% en comparación con 2023, equivalente a un 6.6% del PBI. Gracias a este ajuste, se logró pasar de un déficit financiero del 6% del PBI en 2023 a un equilibrio en 2024, que se espera mantener en 2025. Según el análisis de la Fundación Mediterránea, este cambio representa un giro drástico en la política fiscal argentina, siendo un ajuste significativo en la historia reciente del país.

Una regla fiscal innovadora
El punto más destacado del nuevo presupuesto es la inclusión de una regla fiscal que obliga a reducir el gasto público no automático en caso de que los ingresos proyectados no se alcancen. Esto significa que, si la recaudación resulta inferior a la prevista, se deberán ajustar partidas como los subsidios y otros gastos que no tienen actualización automática, con el fin de preservar el equilibrio fiscal. Para un país con un largo historial de déficits fiscales, esta medida busca reforzar la credibilidad financiera y evitar recurrir al financiamiento con emisión monetaria.
Recaudación optimista, pero con riesgos
El presupuesto proyecta un incremento en la recaudación del 8.1% por encima de la inflación, impulsado principalmente por aumentos en impuestos como los combustibles (+100.6%), derechos de exportación (+57.5%), y ganancias (+20.4%). Sin embargo, la Fundación Mediterránea advierte que estas estimaciones podrían ser optimistas, especialmente en lo que respecta a los derechos de exportación. Un factor clave será el comportamiento de la inflación. Si esta supera el 18.3% estimado y se acerca al 35% anual proyectado por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la recaudación podría aumentar un 17% más de lo presupuestado nominalmente.
Recuperación del gasto en áreas clave
En cuanto a las erogaciones, el presupuesto prevé una recuperación del gasto total en un 4.3% por encima de la inflación, tras una caída del 31.1% en 2024. A pesar de esta leve recuperación, el gasto en 2025 seguirá siendo un 28.1% inferior al de 2023. Las principales áreas que verán un incremento son las prestaciones de seguridad social y la inversión pública, aunque esta última se mantendrá en niveles históricamente bajos, equivalentes al 0.6% del PBI, mucho menos que los picos registrados entre 2009 y 2014.
Por otro lado, se proyecta una importante disminución en los subsidios a la energía y el transporte, que caerían al 0.8% del PBI en 2025, un nivel similar al de 2005-2006 y muy por debajo del máximo histórico de 4.9% en 2014.
Sostenibilidad del sistema previsional
Un tema crítico es la sostenibilidad de las prestaciones sociales, especialmente las jubilaciones. El presupuesto contempla una ratificación del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 274/24 para regular la movilidad de los haberes jubilatorios, con el objetivo de evitar la litigiosidad que podría poner en riesgo el equilibrio fiscal. Además, se plantea la eliminación de la movilidad automática para las asignaciones familiares, lo que daría mayor flexibilidad al manejo del gasto público.
Flexibilidad y prudencia fiscal
En el mensaje presidencial se mencionó que, si los ingresos superan las expectativas, el excedente se destinará a reducir la deuda o a disminuir impuestos, dependiendo de si el incremento es temporal o estructural. No obstante, esta disposición no está incluida en el articulado de la ley, lo que sugiere un enfoque más flexible en su aplicación.
El análisis de la Fundación Mediterránea concluye que mantener el equilibrio fiscal es crucial para estabilizar los precios y retomar el crecimiento económico. Aunque se reconocen algunos puntos perfectibles en el proyecto, se enfatiza la necesidad de avanzar con las reformas estructurales planteadas en el Acta de Mayo, que incluyen mejoras en la calidad del gasto público, la reestructuración del sistema tributario y la reforma del sistema previsional.
Las claves:
- Continuidad del ajuste: Incluye una regla para reducir gastos si los ingresos caen.
- Recaudación proyectada: Ingresos proyectados +8,1% sobre inflación, con aumentos en Ganancias y combustibles; éxito depende de controlar la inflación.
- Reducción de subsidios: Subsidios en energía y transporte bajan al 0,8% del PBI, pero el recorte exige ajuste en tarifas.
- Inversión limitada: La inversión pública sube mínimamente; prioridad en seguridad social para sostener equilibrio.
- Regla fiscal rígida: Asegura equilibrio aún con caída de ingresos, buscando credibilidad y menor inflación a largo plazo.






































