
- Además de la consagración del templo, se consagró el altar y se colocaron reliquias de Santo Cura Brochero, Santa Mama Antula y Beato Fray Mamerto Esquiú, entre otros.
- Los planos de la obra datan del año 1967, que años más tarde fueron recuperados y puestos en marcha.
- El templo, además de cumplir con las normas de seguridad actualmente requeridas, es más inclusivo, permitiendo el traslado de personas con movilidad reducida.
El intendente de la ciudad de Córdoba, Daniel Passerini, participó de la celebración que se llevó a cabo en la parroquia Nuestra Señora del Valle, más conocida como La Cripta, en donde los feligreses pueden ya participar de las celebraciones en el nuevo templo parroquial.
Fue presidida por el Obispo de Córdoba, Monseñor Ángel Sixto Rossi.
Durante la ceremonia se efectuó la dedicación del templo y del altar, rito que tiene un profundo sentido espiritual ya que simboliza la consagración del lugar al culto divino y, al mismo tiempo, la entrega de la comunidad cristiana como templo vivo de Dios.
En el templo (Laplace 5786) y como parte del rito de la dedicación fueron colocadas reliquias de Santo Cura Brochero, Santa Mama Antula, Beata María del Tránsito Cabanillas, Beata Catalina de María Rodríguez y Beato Fray Mamerto Esquiú.
Además de reliquias pertenecientes a Santa Justina, mártir romana; Santa Lucía Romana, mártir romana; San Justino, mártir romano; San Pedro Tadeo, mártir romano; y San Jerónimo.
El nuevo espacio, que comenzó a trazarse en 2017, cuenta con las normas actualmente requeridas y además permite una mayor inclusión, en especial para quienes tienen movilidad reducida.
Cabe destacar que el espacio de la que antes fuera La Cripta, es ahora el salón parroquial, aunque seguirá estando disponible si alguien (por tradición familiar o deseo personal) quisiera celebrar allí algún sacramento.
Dentro de la nueva obra se contempló además de la construcción del campanario, un cinerario, lugar sagrado en el que se pueden depositar las cenizas de los difuntos.
Sobre La Cripta
La Parroquia Nuestra Señora del Valle fue erigida por Monseñor Fermín Lafitte el 31 de diciembre de 1953. Por aquel entonces su sede era una capilla dedicada a la Inmaculada cuya historia se remonta al año 1920. Esa capilla dependió en primer momento de la Parroquia San Jerónimo, creada en el año 1900, y desde 1935 pasó a depender de la Parroquia San José, de Barrio San Martín, cuyo territorio limitaba con el de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Villa Allende, creada en 1914.
La capilla (conocida como Capilla de La Tablada) hoy forma parte del Instituto Parroquial Nuestra Señora del Valle, y fue construida por Ignacio Guillermo Aliaga (1888-1922) en el terreno que había heredado de su padre en 1909. Primero hizo una gruta al borde del río que fue destruida por una creciente y luego la capilla. Al morir Ignacio Guillermo Aliaga, mediante disposición testamentaria, dona el terreno y la capilla al Obispado el 7 de junio de 1924.
Esa capilla funcionó como sede hasta que el 15 de agosto de 1957 se entroniza como parroquial el actual templo ubicado en Av. República (hoy Laplace 5786). A éste se traslada tanto la imagen de la Virgen del Valle como la mayoría de los muebles de uso corriente. Esa imagen de la Virgen del Valle había sido donada en 1953 por Leonor Leiva Castro, esposa del Brigadier San Martín (ex gobernador de Córdoba), que era catamarqueña, y por esa imagen se le dio el nombre a la Parroquia, pero se conserva como fecha para la fiesta patronal la de la Inmaculada, el 8 de diciembre.