El anuncio de Donald Trump sobre una nueva serie de aranceles genera incertidumbre sobre el futuro del comercio exterior argentino. Federico Rodríguez, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina, analiza los desafíos y oportunidades que podrían surgir ante las nuevas medidas que podrían redefinir el comercio global.
Rodríguez advierte que un endurecimiento de la política comercial estadounidense podría generar «una serie de cambios de escenarios» que afectarían tanto a la economía global como a la local. Entre los efectos más inmediatos, menciona un probable aumento en la inflación y una posible recesión global.
«El primer impacto será en la logística internacional y en la economía en general. Un aumento en los aranceles se traduce en precios más altos para los consumidores y menor actividad económica», señala. Además, alerta sobre el riesgo de una «guerra comercial» si otros países responden con medidas similares.
Rodríguez destaca el contraste entre esta posible política proteccionista y los principios fundacionales del GATT, precursor de la OMC, que buscaban la reducción de aranceles para fomentar la reactivación económica tras la Segunda Guerra Mundial. «Si el mundo se mueve hacia un proteccionismo extremo, podría generar menor comercio y menor industria«, advierte.
Oportunidades para Argentina
No todo son malas noticias. Rodríguez destaca que una recesión global podría derivar en una disminución de los costos de transporte internacional, lo que beneficiaría a Argentina por su posicionamiento geográfico alejado de los principales mercados. «Una baja en los costos logísticos podría mejorar la competitividad tanto de las importaciones como de las exportaciones», explica.
Además, enfatiza que los nuevos aranceles afectarían a todos los países por igual, por lo que Argentina no perdería competitividad relativa. «Si la vara sube 10 puntos, sube para todos«, sintetiza.
Estados Unidos: un mercado importante pero no principal
Si bien Estados Unidos es un socio comercial relevante, no es el principal destino de las exportaciones argentinas, que tienen como primeros mercados a Brasil y China. Además, el 60% de las exportaciones argentinas a EE.UU. corresponden a commodities, cuya demanda suele ser más estable ante cambios de precios.
Para los productos industrializados, Rodríguez resalta la importancia de los «mercados de nicho» y menciona el caso del Malbec argentino: «El consumidor premium que compra Malbec seguirá haciéndolo, aunque el precio suba un 10%.»
Ante este panorama, Rodríguez considera que el gobierno argentino tiene una «vocación de acercamiento» a Estados Unidos y al eje occidental, lo que podría generar oportunidades comerciales a pesar de los cambios arancelarios. «Estados Unidos, Latinoamérica y Europa seguirán siendo los principales focos de oportunidad para Argentina», agrega.

Sectores potencialmente afectados y beneficios
Los sectores que podrían verse más impactados inicialmente son el metalmecánico y el agroalimentario (vino, aceite de oliva y otros productos industrializados). Sin embargo, Rodríguez prevé que, tras una reacción inicial del consumidor estadounidense, las exportaciones podrían estabilizarse.
En cuanto a la exportación de combustibles, litio y derivados energéticos, no se espera un impacto significativo, ya que estos productos son considerados estratégicos para la industria estadounidense.
Por otro lado, la posible restricción de mercados para otros países podría generar mayor competencia en destinos alternativos, incluyendo Argentina. A su vez, esta situación podría traducirse en una mayor oferta de productos importados a menores precios, lo que podría contribuir a reducir la inflación y mejorar la recaudación fiscal.
Si bien un eventual endurecimiento de las políticas arancelarias de Donald Trump genera incertidumbre, el impacto para Argentina podría ser menor de lo esperado. La capacidad de adaptación del empresariado argentino, las oportunidades en logística y la configuración actual del comercio exterior del país mitigarían los efectos negativos. A su vez, la reconfiguración de mercados podría abrir nuevas oportunidades comerciales. Mantener una estrategia flexible y atenta a los cambios será clave para navegar este nuevo escenario económico global.