El fin del beneficio estándar: las empresas apuestan a la personalización para atraer talento

En un mercado laboral cada vez más competitivo, la experiencia del empleado dejó de ser un concepto asociado únicamente al clima interno para convertirse en una variable estratégica que impacta directamente en la productividad, la retención y la atracción de talento. Así lo sostiene Constanza Rodríguez, gerente de Selección del Grupo Consultores de Empresas, quien advierte que los beneficios personalizados comienzan a marcar una diferencia clave en la relación entre las organizaciones y sus colaboradores.

Lo que antes era un tema de clima, hoy determina resultados concretos del negocio”, afirma Rodríguez, al señalar que las empresas que colocan a las personas en el centro no solo construyen mejores equipos, sino que también logran mayor estabilidad y desempeño sostenido.

Durante años, la conversación en torno al capital humano se apoyó en tres pilares: cultura, liderazgo y comunicación. Sin embargo, desde la mirada de las consultoras especializadas en recursos humanos, emerge con fuerza un cuarto componente que empieza a inclinar la balanza: los beneficios. “Este elemento, que muchas organizaciones todavía tratan como accesorio, se está convirtiendo en un diferencial decisivo”, explica la especialista.

Según Rodríguez, el modelo tradicional de beneficios estandarizados perdió vigencia frente a la diversidad de perfiles que conviven hoy en las empresas. Equipos integrados por jóvenes en sus primeras experiencias laborales, técnicos especializados, mandos medios con responsabilidades familiares, personas que cuidan adultos mayores, trabajadores presenciales, híbridos y remotos, requieren propuestas que contemplen realidades muy distintas. “Pretender que todos valoren lo mismo es desconocer la realidad”, subraya.

Los diagnósticos realizados por la consultora en empresas de distintos sectores muestran una tendencia clara: los colaboradores no reclaman más beneficios, sino beneficios relevantes. “Buscan propuestas que tengan sentido para su vida cotidiana, que les resuelvan problemas y que aporten bienestar real”, señala Rodríguez. En ese marco, la personalización deja de ser un lujo para convertirse en una oportunidad estratégica.

La relación entre bienestar y productividad, agrega, está ampliamente comprobada. Cuando las personas sienten que la organización comprende sus necesidades y les ofrece herramientas alineadas con su realidad, se incrementa el compromiso, mejora la concentración y se fortalece la estabilidad emocional. “No es lo mismo ofrecer actividades recreativas genéricas que flexibilidad horaria para madres y padres, formación específica para perfiles técnicos o beneficios de movilidad para quienes trabajan en campo”, ejemplifica.

Este enfoque, además de mejorar la satisfacción, impacta en indicadores clave de gestión: reduce el ausentismo, disminuye la rotación, baja las fricciones operativas y fortalece la estabilidad de los equipos. Todo ello, sin que necesariamente implique un mayor costo. “No se trata de gastar más, sino de reasignar mejor”, aclara Rodríguez, quien destaca que los modelos flexibles y segmentados suelen ser más eficientes que los esquemas rígidos.

Personalizar beneficios no implica improvisar ni ofrecer opciones ilimitadas, sino diseñar sistemas claros, sostenibles y medibles, con alternativas por perfil, etapa de vida o tipo de trabajo. Entre las prácticas más utilizadas se encuentran los paquetes flexibles, los beneficios compensatorios para quienes no pueden acceder a determinadas propuestas por modalidad o ubicación, y los esquemas diferenciados por áreas o sucursales.

“Muchas veces lo que valora un equipo administrativo urbano no coincide con lo que necesita un equipo operativo en territorio”, señala la gerente de Selección, y agrega que los modelos adaptables y equitativos permiten que cada colaborador perciba un valor real en lo que recibe.

En un escenario donde la competencia por talento calificado es cada vez mayor, la personalización de beneficios aparece como un punto de inflexión en las estrategias de experiencia del empleado. “Las empresas que adopten este enfoque estarán mejor preparadas para atraer, motivar y retener a sus equipos”, concluye Rodríguez. Y resume: cuando las personas se sienten comprendidas y apoyadas, el negocio también prospera.