La Fundación Mediterránea, a través de su instituto de estudios económicos IERAL, actualizó su relevamiento internacional de precios de insumos agropecuarios y volvió a poner sobre la mesa una dimensión poco explorada del debate sobre la competitividad del agro: el costo de producir granos.
El informe, compara precios de fertilizantes, herbicidas, fungicidas, combustible, transporte de carga y maquinaria agrícola en cinco países: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos, con datos actualizados a diciembre de 2025 y enero de 2026.
Una mirada desde los costos, no desde los ingresos
Tradicionalmente, los análisis de competitividad agropecuaria se concentran en el frente de los ingresos: precios internos de los granos, tipo de cambio efectivo o nivel de derechos de exportación. En ese plano, Argentina corre con desventaja, ya que —a diferencia de sus competidores— aplica retenciones a las exportaciones, lo que reduce el precio efectivo que perciben los productores.
Sin embargo, el IERAL advierte que existe menos evidencia sistemática sobre la posición relativa del país en materia de costos. Y allí es donde apunta este trabajo, que releva 13 bienes y servicios clave para la producción agrícola.
El propio informe reconoce las dificultades metodológicas de este tipo de comparaciones. No existen bases de datos estandarizadas que permitan contrastar automáticamente precios de insumos similares entre países, por lo que el trabajo se realiza con relevamientos primarios “caso por caso”. Además, aun cuando los precios de un insumo sean iguales, las diferencias en suelos, clima, tecnología aplicada o dosis necesarias pueden alterar de manera significativa el costo final por hectárea.
Más cara que Brasil y Paraguay en la mayoría de los casos
Los resultados muestran una situación heterogénea. Argentina presenta precios más altos en 7 de los 13 productos respecto de Brasil (54% de los casos) y en 8 frente a Paraguay (62%). En comparación con Uruguay, los precios locales son superiores en 5 productos (38%) y, frente a Estados Unidos, en 4 (31%).
No obstante, el panorama varía según el rubro.
En agroquímicos —fertilizantes, herbicidas y fungicidas— las brechas son acotadas e incluso favorables en varios casos. Los fertilizantes se ubican entre 1,6% y 12,9% por debajo del promedio de los otros cuatro países, con la excepción del superfosfato triple, que resulta 10,2% más caro. En herbicidas, los precios locales aparecen entre 1,2% y 3,7% más bajos, salvo el 2,4D, que está 3,5% por encima. El fungicida relevado, en tanto, es 13% más barato en Argentina.
La situación cambia cuando se analiza el combustible. El gasoil grado 2 en Argentina es 21,4% más caro que el promedio de Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. En transporte de carga —flete granario— el valor local es 3,7% superior al promedio: más caro que en Brasil y Paraguay, pero más barato que en Uruguay y Estados Unidos.
Maquinaria: tractores caros, cosechadoras más competitivas
En maquinaria agrícola el diagnóstico es mixto. Los tractores cuestan en promedio 28,5% más en Argentina que en los otros cuatro países relevados. En cambio, las cosechadoras aparecen 8,2% más baratas que el promedio internacional considerado.
Este diferencial en bienes de capital representa uno de los principales focos de sobrecosto estructural para el productor local, junto con el combustible.
Mejora en el último año, pero con límites
El seguimiento de los últimos doce meses muestra, según el informe, una tendencia favorable para Argentina. Lo que a comienzos de 2025 aparecía como una desventaja generalizada en la mayoría de los rubros evolucionó hacia una posición más equilibrada, especialmente en agroquímicos.
Hoy, buena parte de los fertilizantes, herbicidas y fungicidas se ubican en niveles competitivos o incluso por debajo de la media regional, lo que marca una mejora en el acceso a insumos básicos para la producción.
Sin embargo, el estudio advierte que persisten desafíos estructurales relevantes. Los sobrecostos en combustible y maquinaria pesada continúan afectando la competitividad sistémica.
Con todo, el trabajo concluye que el principal problema de competitividad del agro argentino no se encuentra tanto en los costos como en los ingresos. La existencia de derechos de exportación —inexistentes en los demás países analizados— reduce de forma directa el precio que reciben los productores y configura la desventaja más significativa del sector en la comparación internacional.
Así, el debate sobre la competitividad agrícola vuelve a mostrar una doble dimensión: mientras los costos comienzan a alinearse con los estándares regionales e internacionales, el peso de las retenciones sigue marcando la principal diferencia estructural para producir granos en Argentina.




































