All Boys y San Miguel abrieron la fecha 12 en Floresta con un empate que dejó más ruido que respuestas. A veces el fútbol se mueve por momentos, por rachas que cambian de golpe y te llevan de un extremo al otro. Así fue la noche: el Albo pasó de la bronca a la ilusión en minutos, pero la realidad sigue siendo la misma. Ya son siete partidos sin ganar.
El Trueno Verde había golpeado primero, con oportunismo. Fabricio Almeida encontró el gol tras una jugada bien construida y dejó en evidencia las dudas del local. Y cuando el Albo amagaba con reaccionar, llegaron los golpes para San Miguel, gol anulado a Delgado y expulsión de Franco Aguirre.
Ahí fue cuando All Boys empujó, insistió y encontró su premio. Centro de Rodríguez y cabezazo de Bruno Medina para el 1-1. Floresta explotó. El empate no fue solo un resultado: fue una descarga emocional y su vuelta al gol tras 6 fechas.
El partido se volvió puro nervio. Más corazón que ideas. Y en ese clima, el cierre fue inevitablemente caliente: silbidos, insultos y bronca contra los jugadores. Porque el punto no alcanza. No calma. No soluciona.
Con este resultado, ambos quedaron fuera de la zona de Reducido: San Miguel marcha décimo con 14 puntos, mientras que el Blanquinegro, con 11, sigue en el fondo y obligado a reaccionar. La urgencia no se va. Y en Floresta, además del resultado, quedó flotando otra incógnita: l a continuidad de Aníbal Biggeri, cada vez más en discusión en un equipo que no encuentra rumbo.

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