{"id":16019,"date":"2021-08-29T13:14:00","date_gmt":"2021-08-29T13:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/lmdiario.com.ar\/contenido\/304935\/el-mar-tiene-esa-cosa-ambigua-como-la-familia-que-te-refugia-y-te-espanta"},"modified":"2021-08-29T13:14:00","modified_gmt":"2021-08-29T13:14:00","slug":"el-mar-tiene-esa-cosa-ambigua-como-la-familia-que-te-refugia-y-te-espanta","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/cordobadirecto.com\/index.php\/2021\/08\/29\/el-mar-tiene-esa-cosa-ambigua-como-la-familia-que-te-refugia-y-te-espanta\/","title":{"rendered":"&#8220;El mar tiene esa cosa ambigua, como la familia, que te refugia y te espanta&#8221;"},"content":{"rendered":"<div><img src=\"http:\/\/cordobadirecto.com\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/el-mar-tiene-esa-cosa-ambigua-como-la-familia-que-te-refugia-y-te-espanta.jpg\" class=\"ff-og-image-inserted\"><\/div>\n<p><strong>El libro &#8220;Geograf\u00eda de la oscuridad&#8221;, de la peruana Katya Adaui, construye en 16 actos, cada uno un relato, una pieza dura y despojada sobre paternidades y maternidades posibles<\/strong>, diversas, que tienen en com\u00fan la omnisciencia de un mar que, como la familia, refugia pero tambi\u00e9n espanta.<\/p>\n<p>El mar donde el nadador escapa de un chup\u00f3n, donde un ni\u00f1o se ahoga. El mar donde un padre le anuncia a la hija que va a morir y le pide que no se lo cuente a su hermano ni a su madre, o donde otro padre chapotea con sus hijos.<strong> Las relaciones que despliega Adaui en estos cuentos son dolorosas, la ternura aparece frustrada y muchas veces es can\u00edbal. Hablan de lo que no va a prosperar, lo que no alcanza, como un nudo en la garganta<\/strong>.<\/p>\n<p>Los protagonistas pueden tener entre 30 y 50 a\u00f1os, son contempor\u00e1neos que tratan de sobreponerse a sus padres. &#8220;Creo que solo podemos dar cuenta del mundo que habitamos y pens\u00e9 que estos cuentos ser\u00edan m\u00e1s honestos si me acercaba un poco a los padres que he conocido y a las personas que hicieron de padres para m\u00ed&#8221;, dice la autora.<\/p>\n<p>Esto es: un gu\u00eda espiritual que condensa en peque\u00f1os gestos perversiones de enorme poder simb\u00f3lico; un padre naturaleza que sabe cuidar; un Pap\u00e1 Noel vendedor de semen; una pareja de profesores de matem\u00e1tica \u00e9l siempre apurado y sin tiempo, ella sin prisa, o el hijo homosexual de una madre &#8220;bicha&#8221; y &#8220;truculenta&#8221; y de un padre bueno y muerto.<\/p>\n<p><strong>Cada cuento parece el planteo de un escenario que el narrador conoce perfectamente, solo que hay cosas que elige recortar, no nombrar. Como si hubiera una an\u00e9cdota clara a la que le borra ciertas referencias y datos que dejen vac\u00edos<\/strong>. Y esos vac\u00edos cambian la forma de la an\u00e9cdota, la extra\u00f1an. La hacen m\u00e1s misteriosa y tal vez permitan que otro introduzca ah\u00ed su experiencia. Tal vez hagan que quien lee esos cuentos por segunda vez, o piense en ellos, complete una foto que aparec\u00eda con partes tapadas adrede, aunque esos parches fueran un poco transparentes.<\/p>\n<p>En su mayor\u00eda <strong>los personajes son hijos hablando de paternidades, en su mayor\u00eda los protagonistas y narradores son varones, en su mayor\u00eda son relatos de miserias, nimiedades, desamores. Pero tambi\u00e9n hay hijas que hablan<\/strong>, a veces sobre padres, donde aparece la amorosidad sin interferencias. Y a veces sobre madres, aterradoras y amenazantes, como las de &#8220;Correr&#8221; o &#8220;En lugar seguro&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la oscuridad a la que alude el t\u00edtulo del libro? &#8220;Vi una foto a\u00e9rea de la Tierra de noche y pens\u00e9 que se parec\u00eda mucho a nosotros mismos, tambi\u00e9n pens\u00e9 que la deber\u00edamos de llamar oce\u00e1nica, porque por un lado hay m\u00e1s mar que tierra y por el otro hay intensa luz y zonas en penumbras. Hab\u00eda escrito bastante sobre madres y poco sobre padres. Y empec\u00e9 con ese padre pulpo capaz de normar el brillo y la tiniebla, el portero que crea apagones a la gente que lo incomoda en &#8216;Los pulpos tienen tres corazones&#8217; y eso marc\u00f3 el clima de todo lo dem\u00e1s&#8221;, cuenta a T\u00e9lam la autora.<\/p>\n<p><strong>Adaui naci\u00f3 en Lima en 1977. Estudi\u00f3 escritura creativa en Argentina adonde ahora vive y es autora de los libros de relatos &#8220;Aqu\u00ed hay icebergs&#8221; y &#8220;Algo se nos ha escapado&#8221;, del libro infantil &#8220;Muy Muy en Bora Bora&#8221; y de la novela &#8220;Nunca sabr\u00e9 lo que entiendo&#8221;.<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;He vuelto a Argentina en 2020 y ha sido por amor -dice la escritora que trabaj\u00f3 sobre varios informes de Covid en su pa\u00eds-. Ahorita Per\u00fa est\u00e1 jodido, reci\u00e9n pudo juramentar Pedro Castillo y la derecha se la va a hacer dif\u00edcil. Vot\u00e9 por \u00e9l las dos veces pero con mucha reserva. Vamos a darle el beneficio de la duda&#8221;, plantea antes de empezar, como dando contexto a esos relatos que son ficci\u00f3n pero que suenan reales y que publica P\u00e1ginas de Espuma.<\/p>\n<p>-T\u00e9lam: El mar est\u00e1 s\u00faper presente en el libro \u00bfHay algo autobiogr\u00e1fico ah\u00ed?<\/p>\n<p>-Katya Adaui: El mar siempre fue muy importante en mi escritura -soy una hija de la playa p\u00fablica de Lima que cada vez queda menos, cada vez se privatiza m\u00e1s el mar, est\u00e1 prohibido, pero se hace- y tiene que ver con dos momentos: cuando a los ocho o 10 a\u00f1os me entero que mi abuela paterna hab\u00eda muerto ahogada. Mi abuela rescata a sus nietos, le da un infarto y muere ahogada. Saber eso fue todo un descubrimiento, porque mi padre ten\u00eda algo muy voraz con el mar, se met\u00eda hasta el fondo hasta que los salvavidas lo sacaban a rastras. Y claro, yo no sab\u00eda que su madre hab\u00eda muerto y que nos met\u00eda a nosotros hasta donde no hab\u00eda piso, cuando no sab\u00edamos nadar, y la olas nos llevaban, como un desaf\u00edo. El otro recuerdo que tengo es haberme quedado sola en una pileta honda y que el chaleco se desinflara y yo, sin saber nadar, haber mantenido la calma hasta llegar al borde, como una cosa de no haber esperado lo peor. No s\u00e9 c\u00f3mo decirlo, pero me daba cuenta de que hab\u00eda algo como muy pac\u00edfico y tranquilo en la posibilidad de un ahogamiento as\u00ed, me daba cuenta de que si dejaba de luchar iba a pasar todo muy pronto y no me desesper\u00e9, sostuve la calma pero pens\u00e9 en la muerte claramente y habr\u00e9 tenido cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>El mar es algo definitivamente para m\u00ed. En Lima el mar te invade, para bien o para mal, aunque vivas lejos los techos tienen hongos, de chica el olor de las harineras de pescado lo apestaba todo, he visto c\u00f3mo con los temblores el mar retroced\u00eda y nad\u00e1bamos entre piedras afiladas. Ese mar es una posibilidad de ahogo, de rasparse, pero al mismo tiempo es la celebraci\u00f3n total: todos vamos a la playa en verano, est\u00e1 al pie del acantilado y tiene esa cosa ambigua, como la familia, que te refugia y te espanta.<\/p>\n<p>-T: El desuso o abandono pareciera una recurrencia. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>-K.A: Hay algo que no s\u00e9 si tiene que ver con las familias que han atravesado las guerras o que han venido de una pobreza que ya no, pero es como si el placer no pudiera ser completo, como si hubiera que siempre pasarlo un poco mal, esa cosa sacrificial. Yo lo atestig\u00fc\u00e9 en varias familias: que el agua de la casa no llegue al segundo piso, irse de viaje pero escamotear. Pienso ah\u00ed en Natalia Ginzburg cuando dice que quiz\u00e1 lo que deber\u00edamos ense\u00f1arle a los hijos, teniendo o no teniendo dinero, no es el ahorro, no es la avaricia, no es la plata, sino el amor a la vida. Y parte del amor a la vida, creo yo, es aprender a disfrutar del bienestar. Algunos de los personajes no est\u00e1n del lado del placer y son los hijos los que le dicen &#8216;pero disfruta&#8217;, son los hijos los que han conseguido alg\u00fan disfrute y cuando van a compartirlo, a ofrecerlo, a donarlo, no terminan de ser escuchados.<\/p>\n<p>-T: Lo otro que se repite, y que podr\u00eda ser una analog\u00eda de lo anterior, es la par\u00e1lisis.<\/p>\n<p>-K.A: Volviendo a la Ginzburg, pensaba en el l\u00e9xico familiar y esa cosa b\u00edblica de cuando Jes\u00fas reza y dice &#8216;una palabra tuya bastar\u00e1 para salvarme&#8217;. Los hijos cuando somos peque\u00f1os le decimos eso a nuestros padres, todo el tiempo: &#8216;una palabra tuya bastar\u00e1 para salvarme o para enviarme al infierno mismo, o sea, y yo s\u00f3lo quiero desaparecer, o s\u00f3lo quiero morir, o s\u00f3lo quiero dormir tres d\u00edas&#8217;. El libro atraviesa ciertas zonas de par\u00e1lisis y de imposibilidad creativa: hijos que tratan de sobreponerse a los padres, que han tenido que moverse, aunque el movimiento s\u00f3lo sea irse de una habitaci\u00f3n y cerrar la puerta: eso puede ser un mont\u00f3n para decir &#8216;ahora empiezo yo mi vida&#8217;.<\/p>\n<p>-T: \u00bf Qu\u00e9 hay en la decisi\u00f3n de no nombrar?<\/p>\n<p>-K.A: El gran problema de los que escribimos es saber hasta d\u00f3nde contamos, no c\u00f3mo empezar. Los relatos est\u00e1n desadjetivados y las personas casi no tienen nombres porque me interesa mucho c\u00f3mo el otro termina de rellenar conmigo este cemento fresco.<\/p>\n<p>-T: \u00bfC\u00f3mo le diste forma a &#8220;Geograf\u00edas de la oscuridad&#8221;?<\/p>\n<p>-K.A: La sombra nunca surge de la oscuridad, surge de la luz, me interesaba esa zona intermedia en que todo est\u00e1 punto de transformarse en otra cosa. Siempre es un d\u00eda normal hasta que deja de serlo y estos cuentos se preocuparon por dar constancia del instante en que las cosas van a revertirse, del momento en que algo est\u00e1 a punto de explotar.<\/p>\n<p>-T: Las maternidades ac\u00e1 son m\u00e1s bien truculentas \u00bfdesde donde trabajaste sus representaciones?<\/p>\n<p>-K.A: Hay una ficci\u00f3n que me encanta, &#8220;Una mujer bajo la influencia&#8221;, de John Cassavetes, con esa Gena Rowlands que est\u00e1 psic\u00f3pata y sin embargo es adorable. En un momento est\u00e1 dirigiendo un cumplea\u00f1os infantil y pone El lago de los cisnes para que los chicos bailen, entra un pap\u00e1 justo en la parte m\u00e1s tenebrosa de la obra y ella les dice &#8216;\u00a1mueran ni\u00f1os, mueran para el se\u00f1or Jensen!&#8217; y los ni\u00f1os juegan y empiezan a decir &#8216;muertito&#8217;, &#8216;muertito&#8217;, &#8216;me mor\u00ed&#8217;, &#8216;no, no voy a comer, me mor\u00ed&#8221;. Es tan ambigua, se esfuerza tanto, que no la puedes dejar de querer. Si bien el padre es una figura presente, un ni\u00f1o que se golpea en la rodilla va donde la madre. Yo veo a ni\u00f1os agarrarle la cara a la madre y golpe\u00e1rsela, &#8216;\u00a1mirame a m\u00ed, mirame a m\u00ed!&#8217;, o correr hacia sus mam\u00e1s y abrirle las piernas como queriendo meter la cabeza otra vez ah\u00ed y volver; y es imposible y es un horror pero as\u00ed es. Es un v\u00ednculo tan dif\u00edcil, tan azaroso, que pens\u00e9 en madres que tuvieran alg\u00fan encanto (tienen joyas, cocinan) y que no dejaran de ser funcionales. A esos ni\u00f1os por ah\u00ed les convendr\u00eda que no estuvieran, pero ellas est\u00e1n h\u00edper presentes, para bien y para mal. Para que los cuentos sean cuentos tienen que tener esa dimensi\u00f3n de lo humano porque as\u00ed somos, est\u00e1 en nuestra naturaleza, esa amplia gama de &#8216;quitar, dar\/quitar, dar&#8217;. En muchas madres est\u00e1 el amor tragamonedas, &#8216;te doy, te doy, te doy, te doy-te quito&#8217;. Entonces, &#8216;te quito&#8217;.<\/p>\n<p><span>Fuente: Por Dolores Pruneda Paz\/ T\u00e9lam<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro &#8220;Geograf\u00eda de la oscuridad&#8221;, de la peruana Katya Adaui, construye en 16 actos, cada uno un relato, una pieza dura y despojada sobre paternidades y maternidades posibles, diversas, que tienen en com\u00fan la omnisciencia de un mar que, como la familia, refugia pero tambi\u00e9n espanta. 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