El sueño de un salario más alto no aparece como un deseo aspiracional sino como una necesidad urgente. Cuando el 37% de las personas trabajadoras asegura que usaría un eventual aumento para pagar deudas antes que para cualquier otra cosa, el mensaje es claro: no hay margen financiero. No hay colchón de ahorro. No hay respiro.
Así lo refleja un estudio de Bumeran, que pone cifras a una realidad extendida en el mercado laboral argentino: ingresos que pierden poder adquisitivo, gastos fijos que absorben casi todo el sueldo y un endeudamiento cada vez más generalizado.
¿Qué harían si ganaran más?
El 100% de las personas encuestadas afirmó que le gustaría recibir un incremento salarial. Pero lo verdaderamente revelador es el destino que le darían.
La prioridad número uno sería cancelar deudas (37%). En segundo lugar aparece generar ahorro (27%). Recién después figuran alimentación y recreación (17%) e inversión (16%), mientras que un 3% mencionó otros destinos.

“Estos datos evidencian que el aumento salarial no se destinaría a mejorar el nivel de vida, sino a sanear una situación financiera deteriorada”, señala el informe.
La lectura es directa: cuando un aumento se utilizaría para pagar lo que ya se debe, el problema no es coyuntural sino estructural.
Endeudamiento y gastos fijos que asfixian
El estudio indica que el 72% de las personas trabajadoras en Argentina posee algún tipo de deuda. En paralelo, la estructura de gastos muestra que los costos básicos absorben casi la totalidad de los ingresos.
El 43% identifica al alquiler como su principal gasto mensual, mientras que el 30% señala la alimentación. Además, un 12% destina principalmente su sueldo a cancelar deudas, un 5% a educación y un 3% a transporte.
El dato más preocupante es que el 24% afirma que apenas cobra destina el 100% de su salario al pago de cuentas. Es decir, casi una de cada cuatro personas trabajadoras vive sin margen alguno entre lo que gana y lo que debe pagar.
El ahorro, un privilegio
Aunque el 27% destinaría un eventual aumento a ahorrar, la realidad actual muestra un escenario adverso: el 89% no puede guardar dinero con su salario actual.
Nueve de cada diez trabajadores viven al día. El 62% asegura que su ingreso no alcanza para cubrir los gastos básicos y además reservar una parte.
Entre el 11% que logra ahorrar, las estrategias para protegerse de la inflación incluyen:
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31% invierte en fondos de inversión
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25% compra dólares u otra moneda extranjera
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El resto diversifica en otras alternativas
La preferencia por el dólar como refugio vuelve a aparecer como síntoma de la desconfianza histórica en la moneda local.
Sueldos que duran cada vez menos
La percepción sobre el deterioro del poder adquisitivo es contundente. El 86% considera que su salario no es suficiente para cubrir necesidades básicas, y el 58% asegura que su poder adquisitivo empeoró en el último tiempo, el porcentaje más alto de la región según el informe.
La inflación acumulada —117,8% en 2024 y 31,5% en 2025— impactó directamente sobre la duración del sueldo:
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13% afirma que le dura menos de una semana
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26% dice que le alcanza hasta dos semanas
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61% logra cubrir tres semanas o más
En la práctica, casi cuatro de cada diez personas trabajadoras se quedan sin recursos antes de la mitad del mes, recurriendo a tarjetas, préstamos o fiado para completar sus gastos.
Una radiografía del mercado laboral
Los datos del estudio funcionan como una radiografía del momento salarial en Argentina. Las prioridades de gasto —deudas primero, ahorro después— revelan un mercado laboral donde el ingreso no alcanza para proyectar futuro, sino apenas para sostener el presente.
Más que un deseo de mejora, el aumento salarial aparece como una herramienta de supervivencia financiera. En ese contexto, la discusión sobre ingresos deja de ser una cuestión de expectativas y se convierte en un debate sobre estabilidad y calidad de vida.







































