Sica: «Argentina está cambiando de régimen económico y algunos negocios dejarán de ser rentables»

 

 

La economía argentina atraviesa un proceso de transformación profunda que reconfigurará el mapa productivo del país. Ese fue el diagnóstico que planteó el economista Dante Sica durante su paso por Córdoba, donde participó de un encuentro organizado por la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba.

En un contexto marcado por la apertura comercial, el reordenamiento macroeconómico y las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei, el exministro de Producción sostuvo que el país está transitando un “cambio de régimen económico”, un proceso que inevitablemente generará tensiones sectoriales, ganadores y perdedores.

“Argentina claramente está transicionando de un régimen económico a otro”, explicó Sica, y agregó que el país viene de “una economía altamente regulada, muy cerrada al comercio exterior y a la competencia, con muchas trabas para producir y con altísima inflación”. Según el economista, el nuevo escenario apunta a construir una economía más estable, con menor inflación, reglas macroeconómicas más previsibles y mayor integración con el mundo.

El fin de algunos negocios. Ese cambio de paradigma, advirtió, tendrá consecuencias directas sobre el entramado productivo. Sectores que crecieron al amparo de un esquema proteccionista deberán reconvertirse o perder competitividad frente a la nueva dinámica económica. “Cuando vos transicionás de un régimen económico a otro tardás un tiempo en encontrar el equilibrio”, señaló. En ese proceso, explicó, se produce un cambio en la rentabilidad relativa de las distintas actividades. “Lo que hasta hace dos años eran actividades que tenían un mercado porque existía un sistema de protección, en un marco de mayor estabilidad y más competencia quizás dejan de ser rentables”, afirmó.

Para Sica, este reacomodamiento sectorial es parte natural del funcionamiento de las economías modernas, aunque en la Argentina suele ser más traumático por la falta de financiamiento y por la volatilidad histórica de las reglas de juego. “El empresario argentino que invirtió y después le cambiaron las reglas muchas veces está más reticente a hacerlo de nuevo”, sostuvo.

Una economía que se integra al mundo. El economista también vinculó el proceso de transformación con la nueva inserción internacional que busca el país, en un contexto donde se discuten acuerdos comerciales como el que negocian el Mercosur y la Unión Europea. Para Sica, el cambio no se limita a una apertura comercial, sino que implica redefinir cómo la Argentina participa en las cadenas globales de valor. “La economía también está transitando hacia una mayor integración con el mundo y eso implica redefinir cómo nos insertamos en las nuevas cadenas de valor internacionales”, planteó.  Sin embargo, aclaró que el país todavía no avanzó en una apertura arancelaria plena, ya que la política comercial está condicionada por el bloque regional.

“Si mañana quiero bajar a cero toda la estructura arancelaria del sector industrial tengo que pedirle permiso a Brasil, Paraguay y Uruguay”, explicó. Lo que sí ocurrió, dijo, fue una liberalización del comercio a partir de la eliminación de trabas administrativas para importar. “Apertura es bajar aranceles. Lo que hizo el Gobierno fue eliminar la administración del comercio. Hoy podés importar lo que querés y comprar los dólares para pagarlo”, describió.

Nuevos hábitos de consumo. El nuevo escenario económico también está modificando los patrones de consumo y la estructura productiva. Sica ilustró ese cambio con el mercado automotor. Según explicó, hasta 2023 el consumo y la producción industrial crecían al mismo ritmo, pero desde 2024 comenzaron a desacoplarse. El motivo es que una parte creciente del consumo se satisface con bienes importados. “En 2023 se vendieron 450.000 autos y el 60% eran de producción nacional. El año pasado se vendieron 650.000 y el 70% fueron importados”, señaló. Para el economista, ese fenómeno responde a un cambio en las preferencias de los consumidores, que ahora tienen mayor variedad de productos disponibles. “Antes comprabas lo que había. Hoy hay híbridos, eléctricos, hay variedad”, explicó.

Un mercado laboral en transformación. El impacto de este proceso también se refleja en el mercado laboral. Sin embargo, Sica relativizó que los problemas actuales respondan exclusivamente al programa económico del gobierno. Según su diagnóstico, la precarización del empleo es un fenómeno que se arrastra desde hace más de una década. “Argentina dejó de crear puestos de trabajo formales a partir de 2010 o 2011, cuando dejó de invertir”, afirmó.  El economista recordó que en ese momento el país tenía unos seis millones de trabajadores formales en el sector privado y dos millones y medio informales. Hoy, dijo, los asalariados registrados siguen siendo aproximadamente los mismos, mientras que los informales superan los cinco millones.

“Lo que estamos viendo es una transformación en el mercado laboral que nuestro sistema regulatorio nunca pudo absorber”, sostuvo. Entre los factores que explican esta situación mencionó la rigidez de las normas laborales, el sistema impositivo y los incentivos del sistema previsional.

El crédito, la clave de la transición. Para que ese proceso de reconversión sea menos traumático, el economista considera que la clave será recuperar el crédito.“La transición industrial es menos dolorosa cuando hay financiamiento”, sostuvo. En la Argentina, sin embargo, el crédito sigue siendo escaso. El sistema financiero apenas representa alrededor del 10% del PBI, una cifra muy baja en comparación con otros países. Para revertir esa situación, Sica remarcó que es necesario estabilizar la moneda, reducir el riesgo país y consolidar la confianza macroeconómica. “Tenés que recuperar la moneda y bajar el riesgo país. Cuanto más rápido avance eso, más rápido va a aparecer el crédito”, concluyó.