Aislamiento térmico para ahorrar en verano, ¿es tan importante como en invierno?

Para poder ahorrar energía en casa, algo fundamental es controlar la temperatura del hogar. Puedes llegar a gastar bastante al usar la calefacción en invierno, pero también el aire acondicionado en verano. Está claro que conviene aprovechar el aislamiento térmico en los meses de invierno, cuando la temperatura baja, para evitar así que la casa se enfríe. Pero, ¿es también importante en verano?

Vamos a hablarte de ello en este artículo. Te daremos algunas recomendaciones para que puedas aprovechar el aislamiento térmico todo lo posible y evitar así que la factura de la luz se dispare. El objetivo es lograr un buen confort, pero sin que ello suponga un incremento notable en lo que pagas cada mes.

El aislamiento térmico, clave para ahorrar

Podemos decir que sí es igual de importante el aislamiento térmico en verano. Es esencial que no entre aire cálido de fuera, ya que eso va a hacer que tengas que utilizar a mayor potencia, o durante más tiempo, el aire acondicionado. Es fundamental que controles la temperatura interior y para ello debes evitar que el calor de fuera influya.

Lo que se busca con el aislamiento térmico en verano, es retrasar el aumento de la temperatura dentro de casa. Si pones el aire acondicionado, y la temperatura baja hasta la deseada, al apagarlo empezará a subir de nuevo. Si el aislamiento térmico es nulo, ese aumento será mucho más rápido, por lo que tendrás que encender pronto el aire de nuevo.

Principalmente, vas a ganar temperatura por ventanas y puertas. También ocurre por el suelo y techo. Puedes notar que la temperatura aumenta mucho si tienes una ventana abierta, por ejemplo, siempre que fuera haga más calor. Por ello, es clave también elegir el momento del día para ventilar la casa, que suele ser mejor a primera hora de la mañana, a diferencia del invierno.

Cómo aprovecharlo

Entonces, ¿cómo puedes aprovechar el aislamiento térmico y ahorrar energía en verano? Algo fundamental es mantener puertas y ventanas cerradas. Intenta sellarlas todo lo que puedas, para evitar así que entre aire cálido de fuera. Esto te ayudará a preservar la temperatura y evitar que suba en exceso.