Colombia intensifica las tareas de rescate tras el potente terremoto que deja al menos 132 muertos y más de 700 heridos

Isabel Gómez está al frente de una pequeña tienda de regalos en Cali, junto a un edificio de cinco pisos que se derrumbó por completo con el terremoto.

Todas las familias que vivían allí se han quedado sin hogar.

“No tenemos comida, agua ni electricidad”, cuenta.

Gómez, oriunda de la ciudad, ha pasado el día transmitiendo en directo desde el lugar de los hechos y acumulando miles de visualizaciones, mientras los equipos de rescate trabajan entre los escombros.

En sus videos, muestra un cartel escrito a mano con la ubicación del derrumbe y pide ayuda.

“Están llamando a más gente a la que ayudar entre los escombros, pero nadie responde”, dice con la voz entrecortada en uno de sus vivos.

Hasta ahora, cinco personas —todas de una misma familia— han sido rescatadas con vida.

Ante la inestabilidad de la señal telefónica y la falta de electricidad en la zona, Gómez se ha convertido en un punto de contacto informal para cientos de familiares angustiados que intentan averiguar si han encontrado a sus seres queridos.

Utilizando papel y bolígrafo, lleva una lista manuscrita de todas las personas rescatadas en las inmediaciones, por si se le agota la batería del teléfono, explica.

Los equipos de rescate creen que podría haber una niña atrapada en el interior y permanecen atentos a cualquier señal de vida bajo los escombros.

“Es una tragedia mayor que cualquier otra que hayamos visto”, afirma. “Realmente necesitamos ayuda”.